¿Qué historia te contaron de tu infancia y cuál es la que tú recuerdas?

Todos tenemos una versión de nuestra infancia. La que vivimos y la que nos contaron. A veces coinciden. A veces, no tanto. Con el paso del tiempo, los recuerdos se mezclan con las narraciones familiares, con lo que vimos en fotos, con lo que otros nos dijeron que pasó. Y así, construimos una identidad. Pero, ¿qué ocurre cuando esas dos versiones no encajan del todo? ¿Qué pasa cuando descubrimos que nuestra historia puede tener más de una voz?

En tuBiografo.org creemos que explorar estas versiones no solo enriquece tu relato personal, sino que puede ayudarte a comprender quién eres, de dónde vienes y cómo has llegado hasta aquí.


1. La infancia como territorio compartido

Cuando hablamos de nuestra infancia, muchas veces nos referimos a un territorio nebuloso: sabemos que estuvimos allí, pero no siempre recordamos con claridad. Es entonces cuando la voz de nuestros padres, abuelos o hermanos mayores se vuelve una brújula.

  • “Tú siempre fuiste muy tímido.”
  • “Desde pequeño ya eras muy curioso.”
  • “Eras un terremoto, no parabas quieto.”

Estas frases nos moldean. Y sin darnos cuenta, adoptamos esos relatos como propios. Pero… ¿lo éramos de verdad? ¿O eso es lo que los demás percibieron de nosotros?


2. La diferencia entre lo vivido y lo narrado

Tal vez te contaron que eras un niño muy alegre, pero tú recuerdas momentos de soledad. O te dijeron que eras un desastre con los estudios, cuando tú te esforzabas al máximo y te frustraba no cumplir las expectativas.
La memoria infantil no siempre puede defenderse, pero la adulta sí puede reinterpretar.

Explorar esas diferencias no es cuestionar la buena fe de quienes nos criaron, sino revisar con honestidad quién fuimos realmente y cómo eso influye en lo que somos hoy.


3. ¿Quién escribe la historia de tu vida?

Durante muchos años, la historia de nuestra infancia nos la contaron otros. Pero llega un momento —y escribir una biografía suele ser ese momento— en que tomamos el lápiz y decimos: ahora la cuento yo.

Ese ejercicio no busca reemplazar la versión familiar, sino complementarla. Escuchar la historia que te contaron y compararla con lo que tú recuerdas es una forma poderosa de autoconocimiento. Y también un acto de madurez y reconciliación.


4. La memoria es también un diálogo

Uno de los momentos más reveladores de nuestras entrevistas biográficas ocurre cuando alguien dice:
“Siempre me dijeron que yo era así… pero yo lo viví de otra forma.”

Esa frase abre un diálogo interno, y muchas veces también externo. Hablar con quienes compartieron tu infancia puede dar pie a nuevas versiones, a aclaraciones, a descubrimientos. La memoria no es un archivo cerrado: es un río en constante movimiento.


5. ¿Qué pasa cuando ambas versiones se encuentran?

Cuando cruzas la historia que te contaron con la que tú recuerdas, ocurre algo muy valioso: encuentras matices, zonas grises, luces y sombras que enriquecen tu relato personal. Aprendes a mirar tu pasado con más comprensión y profundidad. Y lo más importante: te apropias de tu propia historia.


¿Y si no lo haces?

Si no te detienes nunca a revisar esas versiones, corres el riesgo de vivir bajo una narrativa que no elegiste. Una historia heredada que tal vez no se ajusta a lo que tú sentiste, pensaste o viviste. Reescribir no es mentir: es recuperar el derecho a interpretar tu vida desde tu mirada.


En tuBiografo.org te ayudamos a unir las piezas

Nuestro trabajo no consiste solo en redactar biografías, sino en ayudarte a descubrir la tuya. Con preguntas, escucha atenta y sensibilidad, acompañamos a cada persona en un proceso íntimo, revelador y, muchas veces, transformador.

Porque la historia de tu infancia —la que te contaron y la que tú recuerdas— merece ser narrada con verdad, con amor y con tu propia voz.


¿Te animas a contar tu historia?

👉 Escríbenos. Estamos listos para escucharte.
📖 www.tubiografo.org

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